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SISTEMAS DE CLORACIÓN PARA PISCINAS - TISE

Ha llegado el verano y una de las mejores formas de relajarnos es disfrutar de un rato de piscina pero, ¿todas las piscinas son aptas por nuestra salud?

Os hago un resumen de los tipos de cloración más utilizados, teniendo en cuenta que en todos se tiene que regular el nivel de ph para que el cloro haga su efecto.

Cloración con pastillas multifunción
Este sistema es más sencillo, puesto que no requiere instalación. Se colocan las pastillas en un recipiente flotante, que se mueve a la deriva por la superficie de la piscina. Se puede hacer sin utilizar este utensilio pero las pastillas pueden quemar la zona donde actúa o dejar manchas.

Este sistema incorpora un producto químico que retrasa su disolución, así como el floculante (para que el agua sea más transparente), antialgas y otros productos químicos dependiendo del fabricante.

El problema de estos productos complementarios es que suelen estar basados en metales, que no se evaporan ni degradan, quedando en el agua de forma permanente. Con el paso del tiempo, si el agua no se renueva, los químicos se van acumulando y algunos de ellos son potencialmente cancerígenos.

Dosificación automática de cloro
Las bombas dosificadoras automáticas eliminan prácticamente todo el trabajo de mantenimiento. En piscinas grandes, el proveedor que distribuye el cloro lo añade directamente al depósito, así el responsable no lo tiene que manipular, también se añade antialgas, aromas, floculantes y otros productos químicos.

Otra opción para piscinas más pequeñas es comprar garrafas de 25 ó 30 litros y simplemente pasar la embocadura de aspiración de la garrafa vacía a la nueva.

Desinfección por luz UV
La desinfección por luz ultravioleta es un sistema muy limpio y sencillo. Consiste a hacer circular el agua de la piscina por un tubo iluminado con una lámpara que emite una fuerte radiación UV, capaz de matar a prácticamente todos los microorganismos.

Este sistema es lo más recomendado en spas interiores, y en general en recintos interiores pequeños donde los gases del cloro pueden acumularse.

El inconveniente de este sistema es que solamente desinfecta el agua que pasa a través de la luz, y por lo tanto necesita un desinfectante residual en el agua, como el cloro o el bromo.

Para aprovechar al máximo el sistema, tenemos que dosificar una pequeña cantidad de cloro como refuerzo.

Filtros biológicos
Los filtros biológicos son unas esponjas donde se desarrollan unas bacterias beneficiosas que ayudan a destruir las bacterias y microorganismos perjudiciales.

Se utiliza con combinación de la luz UV, con estancos donde hay pescados, en piscinas naturales con vegetación acuática, etc. No afectan los seres vivos, siendo la solución más ecológica.

En contra del que pueda parecer, una piscina con este sistema no tiene el agua verde.

El principal inconveniente es la fragilidad a los productos químicos, los aceites bronceadores y otros productos similares, son agresivos con las bacterias y además ensucian las esponjas del filtro.

Cuánto las bacterias mueren debido a algún químico, tardan bastando tiempo en regenerarse. Hay productos especiales que contienen bacterias y sirven para regenerar el filtro en menos tiempo.

Cloración salina
El cloro es un elemento que encontramos presente en la naturaleza, este se encuentra mezclado con otros elementos, por lo que es necesario procesarlo para poder aislarlo.

El hipoclorito sódico (lejía), es un tipo de cloro muy común. Se utiliza en estado líquido con un elevado porcentaje de agua como desinfectante.

Una forma muy sencilla de obtener hipoclorito de sodio consiste a agregar cloruro sódico (sal común) al agua. Una vez disuelto, se aplica una corriente eléctrica que separa el cloro, y al combinarse con el agua se transforma con hipoclorito sódico.

La electrólisis salina genera un cloro de mucha pureza, como se va generando de forma continua mientras está en marcha, tiene muchas ventajas. Se eliminan los productos complementarios, hecho que hace que se reduzcan las reacciones alérgicas o irritaciones producidas por la hipersensibilidad a alguno de estos productos. No se acumulan los productos químicos residuales.

Menor generación de cloramina, que es un gas muy tóxico formato al reaccionar el cloro con los amoníacos. Este gas se produce con mayor facilidad con el sudor y la materia orgánica. La cloramina es la que produce el característico olor a cloro de las piscinas.

El agua es mucho más saludable por la piel, ojos y cabellos. Las personas con piel atòpica, se pueden bañar perfectamente a las piscinas con cloración salina.

El agua es menos atractiva por los insectos.

En este tipo de cloración es especialmente importante mantener unos niveles estables de PH entre 6 y 8, fuera de estos rangos se vuelve perjudicial por la piel.

Los niveles de PH se suelen regular mediante un regulador automático de PH, que mide constantemente el agua, e inyecta ácido para disminuir su valor.

¿Qué tipo de cloración elegiríais por vuestra piscina?

¡Buen verano!